Presentación de ELBA en el Penal de Marcos Paz
Haz de lo imposible una idea,
de la idea un sueño,
del sueño una meta
y de la meta una realidad.
(Jonathan Mancilla)
Por Carla Perelló
Fotografía Lucía Abreu
Buenos Aires, diciembre 10 (Agencia NAN- 2013) -. Amar. Luchar. Pensar. Sentir. Decir. Esas cinco palabras son parte de un mapa metodológico cuyo punto de referencia es la libertad. El resultado: un sinfín de expresiones artísticas que derriban muros y desatan cadenas. Es Brian con su free-style hiphopero sobre una base a lo Molotov cantándole a la cana en su casa ante unas cien personas. Es una canción, una murga y un show de capoeira. Es la banda de cumbia Portate Bien (XTB). También es Miguel admitiendo ser un romántico y un soñador antes de leer su poesía. “Me imagino a la mujer que quiero amar y le escribo a ella”, contó a NaN. De todo eso se trata el taller multidisciplinario de expresión y pensamiento a cargo de Luis “Chino” Sanjurjo, espacio donde surgió Revista ELBA que festejó sus cinco años de vida y la presentación de la N°7 con una jornada cultural en la Unidad 26 del Complejo de Detención de Jóvenes Adultos de Marcos Paz.
Las pasiones
Es mediodía y el sol caldea hasta la gota más pequeña de aire. Jóvenes y adultos de las unidades 24 y 26 de Marcos Paz junto con otros más que llegaron desde Devoto dan rienda suelta a la expresión. Al cabo de unas dos horas de viaje desde el centro porteño, llegaron para ser parte del encuentro familiares, estudiantes de comunicación de la UBA –alumnos de Sanjurjo– y los talleristas Ezequiel Requejo (música), Lucía Abreu (esténcil), Daniela Yaccar (periodismo) y Yair Biela (organización cultural Hacer Haciendo), entre otros más. Empezó la fiesta.
Los invitados fueron los encargados de llevar la comida y la bebida que se compartió en una gran mesa, mientras otros improvisaban un escenario en medio del pasto. Duraron poco los sánguches de lechón, los choripanes y las empanadas.
Para entonces, Sanjurjo ya había adelantado el cronograma cultural y repartió "algunas impresiones caseras" del N°7 de ELBA. También aprovechó para festejar el premio que recibió Silvina Prieto, integrante del taller de periodismo galardonada por su crónica “Mis días con Giselle Rímolo” en el concurso La Voluntad de Revista Anfibia, y destacó la presencia del director del Servicio Penitenciario Federal (SPF), Alejandro Marambio.
A medida que pasaron las puestas en escena, todos respondieron a la consigna principal propuesta para el nuevo número de ELBA: Las pasiones. Cada edición de la revista trata una temática a partir de conceptos filosóficos: sexo, amor, poder, muerte. A partir de ahí surgen el debate y la reflexión.
El proyecto social, artístico y cultural, trabaja en pos de “apropiarse herramientas para intervenir en la cultura, ese espacio donde se lucha por imponer la forma en la que se piensa la sociedad a sí misma y que determina cómo nos pensamos a través de esas ideas”. Un condimento es el fundamental señaló el “Chino”: “El amor. Es esa potencia revolucionaria de la que hablaba el Che. Es creer que el amor es la única alternativa para poder superar cualquier tipo de diferencia. Hay un centro en el amor que es fundamental”. Ése método aplican para “discutir la idea social que indica que adentro de la cárcel hay monstruos o números”, cuando en realidad hay personas.
El show
Las ráfagas de viento que se levantaban de a ratos amainaban el calor y pronto, también, ayudaron a que flamearan las banderas de los chicos de la murga vestidos con trajes fluorescentes. “Ni los candados nos van a frenar”, cantaron mientras zarandeaban los cuerpos, levantaban el polvo de la cancha de fútbol gastada e invitaban al público a bailar.
Luego llegó Brian al escenario. El integrante del Proyecto Escuchame de experimentación sonora, acompañado por músicos de Pléyades Reggae Foucaultiano y La Furia Pertuza en percusión, batería, trompeta y congas, lanzó sus palabras que volaron, libres. “Extraño tanto a mi familia que esto me está matando”, rapeó.
“El arte es una expresión del ser humano que puede llegar a cambiar la conciencia de la persona”, celebraban entre el público Emanuel y Marcos, ambos integrantes de los talleres, de baile, música y hip-hop; Marcos además piensa seguir con la carrera de derecho que empezó en la Universidad de Avellaneda.
Mientras en el comedor algunos se daban abrazos interminables, afuera otros bailaban. A Yair Biela, se le piantaban algunos lagrimones, ya que era la primera vez que visitaba el lugar después de haber pasado allí algunos años. Entre rejas nació Hacer Haciendo: “Como si fuera una organización civil fundé una biblioteca, empecé a darle talleres a mis compañeros, hicimos una radio, invitamos a bandas para que vinieran al penal, aprendí muralismo y empecé la facultad”, contó conmocionado por aquellos días, cuando el comedor tenía el cielo raso color ladrillo y las paredes opacas. Hoy, con paredes y techo blanco y algunas partes con colores radiantes en verde, rojo y anaranjado, decorado con guirnaldas de papel maché y globos. Yair, Haciendo, descubrió que “aunque estés en cualquier lado podés ser libre, porque nadie puede encarcelar un pensamiento”.
Biela insistió con que “todavía falta hacer muchas cosas”, pero indicó que esa jornada “es una forma de crear la realidad. Porque se crea con el pensamiento, la palabra y la acción”. Él es un cúmulo de reflexión con un montón de iniciativas que le dan vueltas en la cabeza. Muchos lo conocen, aunque sea de nombre y lo tienen como referente. Para Biela también hay cuestiones clave: el amor y conocer el poder de la palabra, del lenguaje. “Desde los presos es que se cambia la política cultural. El detenido es la propia ayuda del detenido”, sostiene.
En los bordes andando
Las tapas de todos los colores estaban acomodadas a lo largo de una mesa en el comedor. Las pasiones estaban representadas de diversas formas. Los integrantes del taller las hicieron con sus manos a base de esténcil y aerosol. Una mujer embarazada, en la cara de Diego Maradona o de Ernesto Che Guevara, un corazón que casi se sale de la tapa o uno con una espada clavada en el medio.
“Yo pensaba que no tenía pasiones”, recordó Adrián sus propias palabras ante sus compañeros de taller y abrió el debate. Y reconoció una de sus pasiones en su piel erizada, cuando ve jugar a San Lorenzo, gane o pierda. Después la presentación del grupo de capoeira. Más tarde, los poemas.
Luis, Miguel y Johny dieron un adelanto de la edición de ELBA, cuyo punto de partida fue una reflexión de René Descartes: “La pasión es una emoción que escapa al gobierno de la razón”. “Agarrame bien fuerte y no me sueltes a pesar de las palabras en burbujas de odio. / No me sueltes y te amaré por siempre. / Pasión a la libertad”, leyó Miguel Galeano. “Somos rebeldes porque entendemos, porque aprendimos”, fue otro de sus versos.
"Pasión es todo
lo que mueve a este mundo destinado
a revelarnos
el odio, el amor,
la admiración irracional
(…)
Sentir la diferencia
entre existir
y estar dormidos
Revelarnos a la euforia
y al descontrol."
Escribió Silvina Prieto, la galardonada, y leyó Sanjurjo en su lugar para cerrar el momento lírico. Llovieron aplausos y muchos corrieron a abrazarlos, a darles un beso.
Fue el turno de los Portate Bien, con Maikel a la cabeza, autores del disco Sin candados en la mente. Cumbia cruzada con reggae agitó las caderas de los presentes que ya no se ocuparon por escapar del sol en el gacebo que cubría a los aparatos desde donde operaban el sonido. Todos bailaron y todos cantaron: “Si se te acerca un limpia vidrios / tu 9 milímetros agarrás / y se escucha un disparo como un cañón. / Vos no sabés lo feo que es ver a tu hijo crecer en la cárcel / y a su madre llorar por tí”.
Pléyades con Sanjurjo al mando de la banda cerraron la fiesta. Jóvenes y adultos de distintas unidades cumplieron metas, hicieron sueños realidad, pero sobre todo, derribaron muros.



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