POLICIALES |
Taller literario en el penal
21.03.2011
Los libros, una puerta a la libertad
BIBLIOTECA. Las presas conversan con "Crónica".
Edición impresa. Detenidas de la unidad 31 de Ezeiza participan de un taller literario y filosófico en la biblioteca del penal, según publica Diario Crónica.
Por María Helena Ripetta
Una mesa con libros abiertos. Ejemplares de Jorge Luis Borges, Marqués de Sade, Michel Foucault, Friedrich Nietzsche, Leopoldo Marechal, Homero Manzi, y poetas argentinos contemporáneoas, entre un mate y un termo.
Una de las mujeres lee en voz alta para las otras, mientras el profesor espera para iniciar el análisis entre todos. Son internas de la Unidad 31 de Ezeiza en la clase de taller literario y filosófico que se da en la biblioteca del penal.
“Acá nos olvidamos que estamos presas”, dice a Crónica Susana con sus anteojos para leer. “Es como si los muros no existieran. Yo afuera nunca leía. Además acá escribimos también para contar lo que nos pasa”, agrega María mientras ceba mate
Son 15 mujeres las que participan del taller que comenzó en agosto de 2008. “Una de las mujeres privadas de su libertad pidió si se podía convocar a alguien para realizar una experiencia de lectura orienta da. Alejandro Marambio, director nacional del Servicio Penitenciario Federal en aquel entonces, me convocó para leer con ellas ‘El trabajo’, una novela de Aníbal Jarkowski. Para enriquecer esa experiencia puntual comencé a llevar otros textos, muchos de ellos filosóficos, y así lo que era un taller de dos meses pasó a ser “En los bordes andando”, esta experiencia que ya lleva casi 3 años”, explica el profesor Luis Sanjurjo, a quienes todas llaman “El Chino”.
Luis se puso como objetivo “humanizar la experiencia carcelaria. La idea es restituir, a través de la cultura, una dimensión de humanidad que la cárcel, como experiencia en la vida de una persona, intenta borrar. Por eso en este momento histórico ocurre algo tan interesante: existe la posibilidad de ‘abrir la reja’ y permitir que pasen otras cosas. Dicho sintéticamente: si la gente sufre menos, menos enojada saldrá”. Las internas desde el año pasado están trabajando con el libro del filosofo francés Michel Foucault “Vigilar y castigar”. Cada una de ellas tiene un ejemplar que leen en sus celdas“Cuando llega el jueves a la mañana abrimos la clase leyendo una frase. Eso sirve como disparador para pensar”, sostiene el profesor. “Acá me encontré con mujeres ávidas de conocimiento y de una amplitud espiritual y mental conmovedora. Con gente que nece sita sobrevivir y para ello se da estrategias tales como la de ponerse a estudiar filosofía”, relata Luis.
“Nosotras queremos que los jueces vean la parte buena. No todas somos tumberas. Nos queremos recuperar. Acá intentamos superarnos, también escribimos, hacemos una revista”, agrega Susana.
Además alumnas del taller formaron Pléyades, la primera banda de reggae foucaulteano, uno de cuyas letras comienza: “En los bordes andando, /precipicios gambeteando /En los bordes sin perder el juicio/ no camino, voy volando!”. “Salto el muro imaginario/y el profundo abismo /Ya remonto el sueño /y con el pensamiento voy /En los bordes andando”.
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