martes, 6 de mayo de 2014

MINISTERIO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS DE LA NACIÓN - PRESENTACIÓN DEL NRO 3 DE EN LOS BORDES ANDANDO - 10/5/11

Servicio Penitenciario Federal

Cuando la música y la palabra logran borrar los muros

Públicada el 09/05/2011
Se presentó el 3° número de En los bordes andando, revista que compila producciones literarias de internos y egresados de los penales federales.
Cuando la música y la palabra logran borrar los muros
El viernes 6 de mayo tuvo lugar, en la Unidad 31 de mujeres de Ezeiza (Servicio Penitenciario Federal), la presentación del tercer número de En los bordes andando (ELBA), revista que compila producciones literarias de internos/as y egresados/as de los penales federales. Los autores leyeron sus textos al compás de los acordes de Pléyades, Reggae foucaultiano, banda liderada por quien es el coordinador de este proyecto, Luís “El chino” Sanjurjo.
ELBA es el resultado del trabajo que se viene realizando, desde 2008, en el taller de pensamiento que el mismo Sanjurjo, comunicador social y profesor en la Universidad de Buenos Aires, dicta en los penales de Ezeiza (U31) y Marcos Paz (U26). De Jarkowski a Nietszche, el último período se ciño a la lectura del clásico de Michel Foucault Vigilar y castigar y la consecuente reflexión sobre el espacio de encierro, los mecanismos disciplinarios y el ejercicio del poder: una posibilidad para que los privados de la libertad puedan repensarse y redefinirse como sujetos. En esta línea, Jonatan, uno de los internos de la U26, citaba las palabras de Sanjurjo y aseguraba que “recuperar la voz es el primer paso hacia la libertad”.
Si bien las puertas de la Unidad se abrieron promediando el mediodía para la proyección de fotos y trabajos realizados por los internos, el momento de romper el silencio llegó a las 15 hs., cuando, al compás de las primeras notas, las internas derribaron la pared de afiches que las separaba de su público. A continuación hubo lugar para la lectura, tanto de producciones propias –desde poemas hasta ensayos o reflexiones- como de algún fragmento del texto de Foucault.  “Es difícil luchar contra el poder siendo pobre. La justicia es del rico. ¿El poder de quién será?” se preguntaba Ramona, quién además de asistir a estos encuentros, participa como docente de los talleres de poesía Yo no fuique funcionan en las cárceles desde 2002. “No es necesario usar los ojos del cuerpo para ver. Hay que usar los ojos del alma” reflexionaba Lidia, otra de las poetas, desde un escenario que se montó al mismo nivel de los espectadores.
Una vez finalizada la ronda de lecturas, hubo tiempo para el himno del taller. “En los bordes andando, en los bordes andando” entonaba Sanjurjo mientras las internas armonizaban los coros y el público aplaudía. Los bordes, la frontera, la posibilidad de visualizarla y borrarla. Es el límite difuso que separa a cualquier ciudadano de la cárcel. En términos de Jonatan, uno de los internos más comprometidos con las lecturas, libro de Foucault bajo el brazo: “los bordes son esa posibilidad de caer o no caer” y la palabra un vehículo para “dar a conocer, dar una imagen distinta de lo que son los internos, de qué es la cárcel para el resto de la sociedad”.
Además de los internos, familiares, empleados penitenciarios y periodistas estuvieron presentes el subsecretario de Gestión Penitenciaria y ex director del Servicio Penitenciario federal, Alejandro Marambio y el director actual, Victor Hortel, quienes, en continuidad con las políticas sociales y culturales del gobierno nacional, han brindado las herramientas para el desarrollo progresivo de los talleres en los últimos años. Al respecto Marambio definió a la cultura como “un vehículo para recuperar lazos, un camino para la redefinición de los sujetos como ciudadanos con derechos y responsabilidades”. Hortel, por su parte, destacó que ya no se piensa en torno al concepto de política penitenciaria, sino en políticas sociales y de derechos humanos.
Pasadas las 16 hs. cesó la música y se entregaron a los presentes ejemplares del nuevo número de la revista. Se cerraron las puertas. La palabra se multiplicó.   

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